No a las mochilas de carrito
09 Octubre 2007
¿Pero qué manía les dio a algunos padres de querer comprarnos unas mochilas de carrito? ¿Pero para qué? Estaba claro. Si tenías un niño normal y le comprabas aquello, lo convertías en madera de colleja de por vida. Si teníamos un amigo en el colegio, lo perderíamos en cuanto nos viera con aquello. Adios reputación. Total, como los niños no son crueles a esas edades, cómprale a tu hijo una mochila con carrito y verás cuántas burlas conseguirá.
Las mochilas de carrito surgieron hace tiempo con la intención de sustituir a las mochilas de toda la vida. Defendían que el carrito evitaba que cargáramos aquellas enormes cantidades de peso en nuestras espaldas. Pero a todas luces, la espalda sufría con aquello, porque los tiradores eran muy bajos y tenían que adoptar postura alcayata para tirar de la dichosa mochila.
“Una mochila de libros “bien colocada” es más recomendable para los niños que los carritos con ruedas que se han impuesto en los últimos tiempos” según asegura el responsable de la Unidad de Columna del Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Reina Sofía, Manuel Arias.
No defiendo que los niños carguen 20 kilos a la espalda, ni por supuesto, que haya escuelas que les recomienden llevarlos a casa para que no se los mangoneen los compañeros, pero de toda la vida hemos llevado mochilas y seguimos vivitos y coleando.
Personalmente a nivel de monitora de tiempo libre, aprendí hace tiempo que una mochila bien “cargada” no debe generar dolor de espalda. Si se lleva de un sólo lado, con los correajes larguísimos (cosa que a las niñas les encanta) y encima sin las típicas zonas acolchadas para los hombros (mirad la imagen), lógicamente acabas teniendo cifosis y lumbalgias. Pero igual que si no aprendes a estudiar en una buena silla con la espalda recta y bien colocada. Es cuestión de hábitos.
La mochila escolar no debe pesar más de un 5% del peso del niño y las cosas más pesadas es mejor que vayan cuanto más pegadas a la espalda mejor. Si tenemos que llevar libros (superficies lisas) pegados a la espalda, los estuches y demás bártulos en la parte delante o en los bolsillos.
Las mochilas de toda la vida, son mejores y más útiles. No acaban con la reputación de nadie a menos que sean muy cuadradas, duras, con zonas que se iluminan en la oscuridad, y tengas dibujos o estampados que dejaron de usarse cuando el niño pasó los siete años.
Padres que leeis este blog.
Uníos al movimiento.
No a las mochilas de carrito.
Os dejo con una tira que ilustra muy bien cómo puede un niño ser sentenciado de por vida por unos papás demasiado prácticos.
Entry Filed under: monitores de tiempo libre, reflexiones personales, senderismo. Etiquetas: burlas, carrito, colegio, colleja, mochila con ruedas, mochilas, niño, preparar una mochila., reputación.
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1.
aaa | 25 Agosto 2008 at 1:48 pm
no habran mochilas mas bonitas no .que esas son mas cutres k cutres