¿Quién soy yo para dar consejos de amor?

10 Noviembre 2009

Corazon-cerebroNo sé muy bien qué decirle a un amigo o amiga cuando me piden consejos sobre sus parejas.

Cada pareja es un mundo y cada cual tiene unas normas y unas cosas con la suya. Yo me siento incapaz de dar buenos consejos porque no soy un gran referente en cuanto a noviazgos ( me ha pasado de todo U_U). Supongo que todo el mundo busca ser feliz, pero a unos les llega antes y a otros después. Y lo que para unos es fantástico para otros puede ser asfixiante…Por eso digo que cada pareja tiene sus normas y sus límites.

Me ha tocado, en mis tiernos pero intensos 25 años, tener varias parejas y muchas experiencias. Lo bueno de cada pareja es que te enseña cosas y amar te hace crecer. Al igual que te hace crecer superar una ruptura, la distancia, las peleas, las insensateces, la inmadurez, los celos…Cada traba yo creo que te hace ser como eres. Y lo que le presentas a la nueva persona que te conoce es una suma de todo lo que te ha pasado y también de lo que no quieres que se repita.

Te presentas con tu pasado y tu presente y, sin embargo, no puedes arrastrar tus errores y complejos y cargárselos al primero que venga. Cada cual debe aprender del pasado y sanar su heridas. Sólo cuando no haya miedos ni rencores eres capaz de amar a la nueva persona que quiera verte de una forma especial. Cuando creas que lo que hay en tu cabeza o en tu corazón puede herir al próximo, es mejor pisar el freno, porque no estás preparado para una nueva relación.

La soledad aunque dura, a veces es necesaria. Cuando aprendes a buscar en ella la serenidad y te buscas a ti mismo, creo yo, que sigues el camino correcto. A veces estando sólo descubrirás que echas de menos al último o a la última (novio/novia), que te sientes vacío. Entonces aún no puedes emprender el camino de nuevo. Hay que seguir buscándose. Suena sectario, pero es la única forma que se me ocurre explicarlo.Puedes salir a cualquier discoteca y seguir la teoría de que un clavo saca a otro clavo hasta que descubras que es mentira y te sientas mal por ello o puedes tomártelo con calma. Estar siempre con alguien no es fundamental. A veces es bueno no tener pareja y estar solo.

Un buen día te acostumbras a la soledad, y sin darte cuenta, otro cualquiera, te das cuenta de que es buena e incluso la buscas y vas aprendiendo cosas de tí mismo que no sabías. De pronto ya no estás sin él o sin ella… Ahora vuelves a estár tú.

Yo lo sé bien esto. Durante mi adolescencia tuve varias relaciones y se acabaron. La madurez con la que se quiere a esa edad es muy distinta a la que se tiene con 10 años más pero, entonces, no sabemos lo que nos deparará la vida. Ojalá pudiéramos ver con 15 años cómo seremos con 25 y con 50 y con 70. Seguramente no desperdiciaríamos tanto tiempo con el chic@ equivocado o no lloraríamos rupturas que luego volverían a cruzarse en nuestro camino. Con 15 años el chico o la chica de tu vida es la que se sienta tres pupitres a la derecha, te pone ojos y te manda mensajitos. Con 25 y ya digo, desde el principio, que no soy gurú del amor ni intento serlo, buscas otras cosas. Y seguramente mi madre me diría ahora, que con 50 buscas otras muy distintas.

La búsqueda no empieza con una edad en concreto. Empieza cuando sientes algo indescriptible por otra persona que no sentías antes. Te apetece estar con él/ella todo el tiempo. Te parece el más guapo, el más listo, el más inteligente, el más ocurrente, el más….( lo mismo para las chicas…) y todo tu mundo de repente gira en torno a esa persona. Eres capaz de mentir a tus padres por estar más tiempo con esa persona.  Puede que incluso sacrifiques tiempo con tus amigos. Gastas enormes cantidades de dinero en teléfono, en mensajitos, dejas mensajes en Facebook o en Tuenti, se te va la olla y te descubres a las tres de la mañana chateando. Esa primera etapa estuvo ahí. Cada uno la vivió a su manera. En mi tiempo sin Facebook, ni Tuenti, y móvil de chiripa y tarde.

Y llegó la primera ruptura. Y juras que jamás volverás a enamorarte, ni a confiar, ni a abrirle tu corazón a nadie. Creas un muro de cemento armado para protegerte. Hasta que otra persona se cruza en tu camino, y resulta que es especial.

Los temores deben quedar atrás si quieres ser un buen compañero de viaje. Ella o él no debe pagar los errores de tus parejas pasadas, porque el/ella no los cometió. No es justo castigar a quien no te ha hecho daño. Sin embargo si que creo que puede ser bueno que la nueva persona que vaya a estar a tu lado conozca lo que eres y lo que fuiste. Contarle tu pasado no te hace más vulnerable, sino más maduro, más coherente, más cercano.

No sé que decir cuándo me piden consejos sobre el amor. Cada uno vive su vida de una forma distinta, con unos valores y unos códigos éticos que rigen su camino. No es frecuente encontrar a tu compañero/a definitivo muy pronto. Pero hay veces que simplemente, sin buscarlo, ocurre.

El mejor consejo que puedo dar es simple, quizás sea una tontería pero que en determinado momento a mí me abrió los ojos y es el siguiente: el amor no duele. Lo  que quiere decir que el amor no se fuerza, se siente o no. No se acostumbra, eso es compañía, amistad o cariño. El amor pasa fases pero no se deben quemar para ir más rápido; porque se extingue sin darte cuenta por ir tan deprisa. El amor que te hace llorar constantemente, que te hace estar intranquil@, que no te permite ser tú mismo, ese amor, duele. No es sano. No es amor.

Encontrar a la persona con la que pasar tu tiempo ( cada uno que ponga lo que quiera: “los findes”, “los viernes”, ” los puentes”,”toda la vida”) no debe de ser fácil. Incluso cuando la encontramos hay que aprender a ser pareja. Adaptarse de nuevo a no ser uno sólo. A pensar en dos. Adelantarse a sus necesidades. Pensar la forma de hacerle más feliz. Es dejar de verte como el centro del mundo. Esto a veces lleva su tiempo. Y tanto.

Aún cuando encuentres a esa persona, aún cuando tengas la certeza de que no puede existir nadie que te complemente mejor, incluso entonces, debes saber adaptarte a sus cambios. Con 17 años será de una forma, con 25 cambiará, a los treinta se reinventará con nuevos miedos, aficiones, problemas, experiencias y tú también madurarás y cambiarás. El camino es largo y si habéis elegido a quien queréis a vuestro lado, tenéis que saber hacerle el camino agradable, divertido y tranquilo. La tranquilidad que aporta un buen compañero de aventuras no se paga con nada. Da igual las dificultades que tengáis que superar juntos, porque sabes que podrás apoyarte en él/ella.

Pero, sólo estoy escribiendo mientras pienso en alto, ¿quién soy yo para dar consejos de amor?

Si queréis sabes más sobre otras divagaciones personales sobre este tema tan escabroso:

Asi entiendo yo el amor

Carta al Chico de los cines Verdi

Nota al chico de los Cines Verdi

Mi historia de no amor con Alex de la Iglesia: Cuánta razón, cuánta admiración.

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