Posts tagged ‘Respeto’

Un remanso de paz

En 2009 por el día del padre, mi hermana, mi padre y yo, decidimos hacer una excursión a las Lagunas de Ruidera. Y encima fui con mi perra, Duna, que disfrutó como una loca en los sitios en los que la soltamos sin problema. Yo había ido de niña, pero no las hubiera reconocido.

Las lagunas de Ruidera son unas 15 lagunas que están en Castilla La Mancha y que conforman un paisaje precioso y antes tranquilo.

Aquel día las ví muy masificadas, llenas de coches y tenderetes, un chiringuito ocupaba una gran esplanada que a su vez parecía estar cubierta como en un Tetris por una alfombra de coches. No sé si porque todos habíamos tenido la misma idea, por ser el día del padre o porque hacía muy buen día, ¡vete tú a saber! Pero aquello estaba lleno, llenito.

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02 febrero 2010 at 2:24 pm 2 comentarios

La religión: ¡vaya un temita!

Si de algo estuve segura es de que creí que jamás hablaría de política y religión en mi blog. Y como nada es seguro, hoy vuelvo a contradecirme.

Ya hablé en su día de alguien del mundo de la política (con minúscula porque si lo pongo con mayúscula insulto a los cinco gatos que se dedican honradamente) sudamericana. Alguien que hace que me hierva la sangre: Chavez.

Pocas veces más he hablado de política si no es para pedir un cambio. No para criticar. Hoy me toca hablar de religión. Vía menéame llego a este artículo. Y si no fuera por menéame hoy también hubiera hablado del tema porque pensaba escribir sobre las fiestas navideñas en lad familias no religiosas. Son igualmente respetables. Celebran tener vacaciones, se hacen regalos y demuestran lo que se quieren en tiempos más familiares que otros. Sin más. Sin maldad. No creen.

Mi educación es cristiana. Nací en España, en un país europeo, en el hemisferio Norte. Esto condicionó mi religión. Mi familia es cristiana y yo, por ello en parte, creo en Dios y en ciertas cosas de la Biblia y en alguna cosilla más. No creo en la Biblia como libro a seguir fielmente, ni para creerlo al pie de la letra y no creo en la Iglesía, si la entendemos como la cúpula de la religión y no como al conjunto de personas que creemos en la figura de Jesús.

Mis padre me llevaron a un colegio cristiano y de curas. Por aquel entonces hice mi primera confesión y comunión. Y años más tarde me confirmé no sin decir en casa que tenía mis dudas. Dudas que entiendo normales a esa edad y, ojo, a cualquier otra.

Para decidir si quería ser cristiana o no leí mucho y estudie mucho otras religiones. Según algunos sólo hay un dios verdadero. Pero si durante toda la historia los hombres han creído en muchas cosas, ¿por qué justo el de mis padres era el verdadero y no otro?

Leí sobre el Judaísmo, el Hinduísmo, el Taoísmo, el Budismo y los cristianos ortodoxos y anglicanos. Y francamente, también leí sobre cosas en los que otras personas creen y no son religión como tal. Los esquimales, los antiguos indios de América y esas cosas. Y llegué a varias conclusiones.

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15 diciembre 2009 at 3:43 pm 2 comentarios

Operación Collserola: misión….posible!

Os pongo en antecedentes para los que no sois de Cataluña y no tengáis ni idea de lo que es Collserola ni de qué significa esta entrada. Resulta que en Barcelona tienen un fantástico espacio de unas 11.000 hectáreas que es una prolongación de la cordillera catalana y que por decirlo así es como la Casa de Campo de allí. Es un espacio verde donde la gente va a desestresarse, a pasárselo bien, a  hacer deporte, a caminar etc. Este espacio tan amplio que comprende nueve municipios, también alberga el cementerio de la ciudad de Barcelona. En definitiva, como pulmón, como espacio y como cementerio ( la parte dedicada a este fin) merece un cuidado de todos.

Lamentablemente lo que es de todos, y esto siempre pasa, parece que no es de nadie y puede uno estropearlo y ensuciarlo a sus anchas. Esta situación ha sido desatendida por un tiempo…hasta que un intrépido equipo de voluntarias (Amparo, Ana, Jessi y Mª Carmen) nos ha traído a través de Zinian un reportaje de cómo encontraron la zona y sus propias conclusiones.

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25 noviembre 2009 at 11:11 pm 2 comentarios

El otro día en el metro sentí su desprecio

633700418026602390-metro1Un chico del Este va dejando papelitos pidiendo ayuda para alimentar a su hijo pequeño. Dice no tener trabajo y  no poder conseguir dinero de otra forma… Recorre todo el vagón dejándonos un papelito a cada uno y da tiempo para que la gente lo lea. Luego pasará recogiendo uno a uno, cuando a la gente le haya dado tiempo a conocer su historia.

Algunos removemos la calderilla de nuestros bolsillos para ver si podemos sacar algo que no sea cobre. Otra gente lo coge o lo deja en la silla más cercana para que lo vuelva a coger, porque no pueden o no quieren darle dinero…

Pero un señor tuvo el desprecio más grande que yo he visto. Aún sigo marcada.

El chico del Este dejó su papel sobre la pierna del señor sin apenas rozarlo y el señor puso una cara de asco extrema, haciendo un gesto claramente ofensivo, movió su pierna para tirar el papel al suelo y miró al chico con el mayor desagrado que yo he visto jamás. El chico pobre, tan mal se sentió, que recogió del suelo su papelito y siguió su camino. Mientras estaba agachado el pobre, el hombre malhumorado farfulló algo.

Yo me sentí ofendida por el chico. Miré al señor con el mismo asco con el que él había tratado al pobre y dejé bien claro que me cambiaba de sitio por lo que acababa de ver. Estuve a punto de decirle:

“No sé quién me merece más pena, si él por no tener dinero, o usted porque jamás conseguirá la categoría ese pobre hombre”

A veces el mundo me da pena y la gente, en concreto este tipo de gente ASCO.

Imagen @ http://www.todo-mascotas.com/

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La mala educación

11 noviembre 2009 at 6:39 am 4 comentarios

La vida desde una silla de ruedas

Hoy me podréis acusar de demagójica, pero llevo unos días pensando en cómo sería mi vida actual en una silla de ruedas.

Uno estas cosas no se las plantea casi nunca, salvo cuando un amigo cercano está en silla de ruedas, cuando en una curva de repente notas que se te escurre el coche y se te acelera el corazón o ponen algún anuncio o campaña de tráfico en la tele.

Yo la tele, la verdad, la veo poco o poquísimo así que me dio por pensar en esto sin más, cuando mi amigo Dabo me planteó una excursión con una amiga suya que está en silla de ruedas. ¿Y qué pasaría si un día a mi también me pasara?

La verdad es que al principio, supongo que estaréis de acuerdo, sría un profundo shock. Habría que reorganizar toda la vida en torno a la nueva dificultad. En tu forma de ser te propondrías no cambiar pero lo cierto es que, sin quererlo, el carácter te cambia. Puedes ser muy alegre y decidid@, pero tu nueva vida te hace ser dependiente. Y no me entendáis mal, no es que no haya sillitas que no deben ser empujadas, a muy alto coste eso sí, sino que ya para muchas cosas dependes de los demás: de su sentido común, de su respeto, de su ciudadanía…

El otro día vi en esa tele que no veo casi, un reportaje sobre una persona que tenía silla  de ruedas y debía ir una vez cada quince días a rehabilitación. Daba el pobre vueltas y vueltas alrededor del hospital y trataba de aparcar en las plazas destinadas a minusválidos: todas ocupadas.  Y me senti asqueada. Me dio asco la sociedad de repente.

El pobre hombre tuvo que volverse a su casa sin ir a rehabilitación por la falta de solidaridad y empatía de los que aparcaban en “su” plaza. Por supuesto, estoy absolutamente a favor de las multas y las pérdidas de puntos para aquellos que aparcan en las plazas de minusválidos.

Levantarse por la mañana y ducharse ya requiere más tiempo que lo que nos cuesta a cualquiera, y si es lunes más. La silla es su mejor aliada y su peor enemigo. En el teatro, en el cine, en los restaurantes recibirán más de una mirada de difícil calificación. Yo he visto a paralíticos en las discotecas y me parece requetebien que sigan adelante y sepan divertirse y disfrutar. No siento pena por ellos, siento admiración. Son todo un ejemplo de entereza.

Yo a veces propondría a los que aparcan en las plazas de minusválidos la multa de pasar una semana como ellos, para que vieran las dificultades que tiene el día a día. No encontrar sitio no es un problema pero puede ser una putada para otro, que realmente necesita esa plaza. Pensadlo dos veces.

28 octubre 2008 at 12:05 pm 6 comentarios

Mil manías y un perdón

Supongo que una de mis mejores virtudes, aunque esté feo decirlo, es que no me suele costar mucho reconocer mis defectos y pedir perdón. Creo que asumir que uno no es perfecto es una virtud y es algo necesario para vivir más feliz. Lo malo no es cometer errores, sino no darse cuenta y no saber decir “me he equivocado”.

Hoy dedico esta entrada a confesar algunas de mis manías y a pedir paciencia, comprensión y un poco de perdón a la gente que haya podido sacar de sus casillas.

Ando descalza siempre que llego a casa. Mancho los calcetines con tal de no ir con las deportivas. No me molesta cambiarme dos veces de calcetines en un día con tal de andar descalza.

– No me gusta encontrarme posos de café en la pila de la cocina. En cuanto veo restos, dejo que el agua del grifo se los lleve desagüe abajo.

-Pago con billetes para no hacer esperar a las cajeras hasta que encuentre las monedas y las sume todas. Así me va, soy la reina de las monedas de cobre y sin valor.

– No confieso abiertamente estar extremadamente nerviosa cuando no encuentro algo en carretera, pero quienes me acompañan a menudo, saben que soy impulsiva y tiendo a salirme por la primera desviación que pueda para recalcular ruta.

– Ah! Y pongo el GPS para no hacerle ni caso y acabar discutiendo con él.

– Puedo ir 100 veces de compras, pero sólo cuatro de ellas compraré algo. Eso sí, esos días suelo comprar bastantes cosas. Soy de mirar, ver el precio y “autoeducarme” diciendo que no se puede gastar todo lo que a uno le gusta porque hay mucha gente que no se lo puede permitir. Incluso a veces puedo pasar seis veces por la misma tienda y decir “ese es el jersey que me gustó el otro día” pero no comprarlo por no demorarme, por no probármelo…

-Esto más que una manía puede ser una inversión en seguridad, pero antes de cada viaje reviso el aceite, el agua que tiene el coche, el líquido de refrigeración, la presión de las ruedas, llevar los mapas necesarios, que el filtro del aire acondicionado no lleve mucha pelusa que me impida ir fresquita durante el viaje.

– A veces mancho el lavabo con polvos de maquillaje y no me acuerdo de retirarlos. Y ya de paso, también el cuarto de baño, no sé muy bien cómo me lavo los dientes y salpico a veces el espejo.

– Como pocas legumbres. No porque no me guste su sabor sino porque tengo la neura que son de digestiones pesadas y prefiero siempre verduras o ensaladas.

Guardo en mi memoria muchas cosas, épocas, ambientes, países, campamentos o personas en función de los olores. Y me encanta que la gente que hay a mi alrededor huela bien. Puedo reconocer colonias a dos o tres metros de distancia.

– Cierro el coche casi de forma autómata y a los 200 metros tengo que volver porque no recuerdo si he cerrado o no. Soy pura inseguridad con eso.

– Mis caras delatan lo que pienso. Soy demasiado transparente. En clase de la uni hay quien me apodó smiley, por tener una cara para cada situación o sentimiento.

– Como platos en función de los colores que tengas y lo bonitos que estén emplatados.

– Llevo las llaves de casa y del coche en la mano mucho antes de abrir o cerrar porque temo no encontrarlas cuando las busque en el bolso. Y simplemente las paseo en la mano.

– Esta manía me la han descubierto y es que inconscientemente me tiendo a vestir de color gris. No sé lo veré un color “buen-rollista”, que va con todo, o no entiendo porqué pero ante la duda me pongo mis vaquerazos, unas deportivas y una camiseta o jersey o vestidín gris..con complementos variados.

-La pasta de dientes se aprieta desde abajo y se hace rulito a medida que se gasta. No se aprieta en el medio.

Hago muchas fotos de flores. Vaya a donde vaya traigo macros de flores.

– No ahorro todo lo que podría porque como dice Fedelf, soy un culo inquieto y no paro de viajar y de planear escapadas. Siempre hay un nuevo viaje en mi cabeza.

– Hago críticas de comunicador audiovisual mientras veo series y películas. La gente no lo soporta. Mis mejores amigos siempre me dicen que repito “ahí hay un fallo de raccord” o ese plano no pega ahí.

– Corrijo demasiado los errores de expresión. En especial los laísmos, tan madrileños y tan desesperantes para mi. A la gente puede herirle. Pero para cuando me he dado cuenta del impacto de mis palabras ya he dicho leeeeeeee dijo que …… no laaaaa dijo que….

y muchas más… Pero os dejo con esas de momento y con mi mas sincera sonrisa porque yo me acuso y asumo mis errores. 😉

Si alguien quiere completar mi lista, adelante. Hoy no pego.

09 junio 2008 at 11:34 pm 9 comentarios

La mala educación

No voy a hablar de la película de Almodovar, qué va. Hablo de una tendencia actual a tolerar la mala educación como algo corriente. Y yo no sé vosotros, pero es que a mi, no me parece habitual, ni tolerable, ni nada, vaya.

En mi familia gracias a Dios, he recibido una educación y unas costumbres que a veces me parece que son minoritarias por lo que yo veo a mi alrededor. Parece cada vez menos habitual pedir las cosas por favor y dar gracias cuando te han ayudado. Ahora te sorprende si un hombre te abre la puerta o te separa la silla cuando te vas a sentar, cuando no debiera sorprender, sino agradar en cualquiera de los casos.

Cuando una mujer o un hombre siempre va bien arreglado, peinado y limpio, se alaba como virtud lo que creo es que eso debiera ser la norma y no lo contrario. Ducharse no es de gente limpia, sino de gente normal. Lo de pasar varios días sin ducharse es una soberana guarrada.

Igual que si una mujer tiene un compromiso y no se molesta en arreglarse mínimamente (ir a a peluquería o tener el pelo arreglado y en oler bien o maquillarse si lo considera preciso), sigo pensando que no es nada coqueta y lo entiendo no sólo como una desatención hacia la persona que ha quedado con ella, sino también una desatención hacia sí misma. Todos hemos pasado épocas más perezosas y menos arregladas, pero el abandono por completo de uno mismo, tendréis que estar de acuerdo conmigo, en que sólo genera un círculo de perdición absoluta y un buen día te miras al espejo y te asusta ver en lo que te has convertido. Esto es muy habitual en épocas de exámenes, por ejemplo, tanto en chicas como en chicos; son épocas en las que una no se arregla nada para evitar la tentación de salir aunque sea a tomar una coca-cola y escoge los pantalones más anchos, si son de pijama de algodón o felpa mejor, y el jersey pelotillero más viejo más ruinoso del armario. Así estamos muy cómodas para estudiar. Pero pasa que el día antes del final de exámenes nos miramos al espejo y somos lo más parecido al hombre de las cavernas.

guarradaLos hombres de igual forma, tienen también épocas más descuidadas y es igualmente reprochable. Es también habitual escuchar entre el género masculino universitario la famosa promesa de “hasta que no pasen todos los exámenes no me afeito”. Que yo, insisto, no sé a quién se la hacen, ni a quién puede agradar, ver al mismísimo hombre de la cavernas entrando en clase para examinarse.

Por respeto a los demás y a uno mismo, la gente debe mantener una higiene mínima. Pero que esto no lo digo yo sólo, es que es un deber del trabajador. Es inhumano trabajar al lado de alguien que no se cambia de traje, que dice que ÉL no suda, y que por Dios bendito, tú das fé de que sí. Él y todo el mundo suda. Si no es nada malo, nos pasa a todos, pero unos nos duchamos y tomamos medidas para no apestar y otros siguen sin creer que la cosa vaya con ellos. Desde aquí un grito de auxilio por los compañeros de oficina de los apestosos.

metro olorLo mismo en los medios de transporte, por lo general en los medios de transporte público. Si todos pudiéramos ir en coche, sin que el planeta reventara de polución, iríamos, pero a veces, no queda otra que coger el metro o el bus y más cuando no quieres pagar por el aparcamiento, la gasolina, el seguro, las reparaciones… Pues bien, te metes en el vagón, y un perfume embriagador lo invade todo. Tú te cercioras de que ese hedor no pertenece a ninguna parte de tu cuerpo y sin embargo lo sientes TAN dentro…Y esto, ¿Por qué? Porque el suso dicho elemento foco del pestazo, se encuentra a tu derecha, con el brazo en alto, bien agarrado a la barra de los frenazos. “Por favor, hágale un favor a la humanidad, y cárguese la capa de ozono”– te dan ganas de espetarle. “Haga lo que sea necesario con tal de que esto acabe”.

Pues esta anécdota que todos hemos vivido sigo pensando que es por una falta de higiene y de RESPETO.

Más aspectos relacionados con la mala educación son los coches. Conducir saca muchas veces tu verdadera personalidad. Los tranquilos, son lentos, no se inmutan si les pitan, van a su rollo, por su carril y giraran cuando lo estimen conveniente. Los rapidillos y nerviosos, no encontraran inconveniente alguno en cambiarse de un carril a otro sin ton ni son, y tratar de adelantar en curvas y rotondas para ser los primeros (en dársela, creo yo).

La mayoría de los accidentes y probablemente muchas de las colisiones responden a un único motivo: la falta de respeto y de tolerancia. Si bien las señales son necesarias, una de las cosas que yo más echo de menos al volante, es el sentido común. Vamos a ver, si el semáforo está en verde para ti, conductor, pero ves que hay una abuelilla, apurada la pobre, que no ha terminado de cruzar, es por RESPETO que tú esperas paciente hasta que ésta alcance la acera. Pitarla, amenazarla con el embrague y el ruido del motor, o esquivarla cual si fuera un auténtico estorbo son muestras de mala educación y falta de tolerancia.

ele autoescueleraLos pobres autoescueleros o los noveles, son lentos, inseguros, temerosos y temerarios en ocasiones, pero también son hijos de Dios. Todos hemos pasado por esos momentos de inseguridad, de dudas al volante, en los que rezas porque no te piten si no consiguen meter primera al segundo, o si tardas mucho más al aparcar en una calle estrecha. Se pasa mal si te acogotan. Uno tarda mucho más y acaba cogiéndole miedo o asco a conducir. Eso no puede ser. La gente tiene que tener paciencia y empatía. Es sin duda, otra muestra de educación esperar para que el novel no lo pase mal, porque también esperaron por nosotros los que hoy ya ni conducen seguramente.

cedaLos cedas: Esa señal tan ignorada por tantos y tantos conductores. Sobra decir que es poco respetuoso además de una salvajada ir saltándose cedas por la vida. Un ceda, es como cuando uno va a entrar en una sala, y sujeta la puerta para que los demás pasen. Es un esperar para que todo el mundo se incorpore a su lugar. Pero claro, para todo esto, es necesario perder 30 segundos de nuestro maravilloso tiempo y hay gente que por los demás no está dispuesta a hacer un esfuerzo ni a perder su tiempo. Mala educación.

Y a todos estos ejemplos es a lo que voy. Se toma como habitual lo que no debiera ser la norma. La cerdez extrema, la falta de atención, de higiene, de cuidado y mimo en lo que haces, de tolerancia, de respeto y de paciencia… parece ser que se han asumido como lo corriente. Y no señores, no nos dejemos convencer.

La mala educación y la falta de honradez no son plausibles. Hay que darse cuenta de que aunque habituales, lo correcto es lo que se nos enseñó de pequeños y no dar pie a que se olviden los buenos valores y las sanas costumbres.

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06 abril 2008 at 6:27 am 2 comentarios

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Soy Aik, tengo 30 años y vivo en Madrid. Tras años en foros y webs monté mi blog El mundo de Aik y mi tienda online bababux.com
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